psicologia evolutiva

Monday, November 20, 2006

Psiquiatría Adolescente
Cuando se aborda este problema en el campo de la psiquiatría del adolescente, la confusión es grande. Un número muy importante de clínicos, tanto pediatras como psiquiatras y psicólogos, se olvidan de considerar esta posibilidad diagnóstica, por lo cual creemos, que los síndromes depresivos en niños y adolescentes, en un gran número, no son diagnosticados, en parte porque sus manifestaciones clínicas son distintas a las de los adultos, porque los niños y aún los adolescentes no son capaces de identificar lo que les ocurre como depresión, y finalmente, porque los adultos relevantes en la vida del niño y de joven no pueden creer que a su edad ésta sufra de depresión, y por que admitirlo así les amenaza grandemente, pues lo consideran sinónimo de admitir un fracaso como padres o educadores.

Es importante, entonces, empezar por enfatizar que la depresión en el niño y en el adolescente puede ser una agobiante realidad, que puede alterar el funcionamiento normal del niño a joven en múltiples áreas, desde las somáticas hasta las psicológicas, como la esfera intelectual, pero que el término depresión, no posee el mismo sentido en el adolescente que en el adulto y representa, además, una experiencia diferente según la edad del mismo, lo que viene a complicar a un más el panorama.

Así mismo, la descripción de períodos depresivos como fases o estadios normales del desarrollo psicológico del niño, entre los que se incluyen la adolescencia, período en el que normalmente debe elaborarse el duelo de la pérdida de la seguridad y el "status" de niño y el duelo de la separación de los padres, y que han sido postulados por una serie de autores. Aun si somos capaces de identificar un cuadro depresivo en un niño o en un joven, tenemos que resolver luego el problema de si éste puede ser considerado como un fenómeno normal propio de su estadio de desarrollo, o representa ya un fenómeno patológico.

A este respecto Margaret Mahler señala, que si bien la respuesta represiva es una reacción afectiva normal a partir del momento en que el niño dejando en forma gradual su omnipotencia mágica, experimenta de forma más clara los obstáculos que encuentra en su camino, y se ve confrontado con sus propias limitaciones y las de sus padres, hechos de que ella ubica alrededor de los 24 meses, y que son revividos y reelaborados en adolescente; es por otro lado la intensidad y la duración aumentada de esta respuesta depresiva en algunos niños durante el proceso de individualización – separación, lo que crea la tendencia afectiva a la depresión como proceso psico – patológico. Comparando su criterio y considerando que será la intensidad y duración de la depresión lo que nos permite establecer la diferenciación entre un fenómeno de crecimiento y desarrollo en una enfermedad depresiva.
Por lo tanto, Mahler deja claramente establecido así la diferenciación entre una reacción depresiva normal y una anormal desde sus mismos origines. Sin embargo, muchos otros autores, afirmaron que los niños están inmunizados contra la depresión y que este fenómeno no aparece antes de la pubertad, fundamentalmente porque tomaban como modelo la depresión del adulto, pero esta posición fue siendo abandonada poco a poco y en los últimos 20 años se ha desertado una conciencia y un interés creciente por descubrir y entender los síndromes depresivos en niños y adolescentes.
Sofia Muñoz T.

Thursday, November 09, 2006


Depresión en la infancia

Para comenzar a realizar este articulo, primero daré la definición de lo que es depresión. La depresión es un estado de abatimiento e infelicidad que puede ser tanto transitorio como permanente. La depresión nos afecta tanto física como mentalmente en nuestro modo de sentir y pensar. Puede provocarnos deseos de alejarnos de nuestra familia, amigos, seres queridos en general y además de alejarnos de nuestro medio social, como puede ser el trabajo o los centros educacionales. La depresión va a acompañada de síntomas tales como perdida de sueño, la ansiedad, trastornos alimenticios, falta de interés o de placer frente a realizar ciertas actividades.

La depresión en la infancia, es mas común de lo que parece, lamentablemente cuesta darse cuenta de si los niños padecen de depresión o simplemente llaman la atención. Comúnmente se da la depresión con ciertos síntomas, los cuales van desde el llanto excesivo, el caso de niños que tiene problemas de peso, bajo rendimiento escolar, además poseen una grave trastorno de sueños. Esto claramente da cuenta que este trastorno emocional va mas allá de la tristeza.

La depresión la mayoría de las veces ocurre en los inicios de la escolaridad en donde uno de los motivos principales para que el niño se sienta abatido, es el trato que le dan los profesores, muchas veces estos avergüenzan al niño delante de sus compañeros, diciendo cosas como “tu no sirves para nada” “eres un flojo, un inútil”, y mas palabras que claramente afectan el autoestima y el autoconcepto del propio niño, ya que va a sentir que no sirve para nada y que no es capaz de hacer nada bien, con esto comenzaría a peder el interés en ir al colegio, además comenzaría a presentar síntomas claros de la depresión, como una cierta incapacidad por divertirse, ya que el niño se siente completamente desganado, tiene trastornos de alimentación, además pierde la capacidad de concentración y además, todo esto, incluye pensamientos relativamente frecuentes sobre la muerte y el suicidio.

Otro de los casos mas normales en los que se da la depresión en los niños, es la perdida de uno de los integrantes de la familia, ya sea ésta nuclear, como familia extensa. En cada una de estas, si se da la muerte de un integrante de la familia y si el niño era extremadamente cercano a uno de ellos como puede ser un hermano o en el caso de la familia extensa un abuelo, el niño va a sentirse solo, va a sentir la ausencia y la necesidad de estar con esa persona, lo que va a traer consigo ciertos síntomas de la depresión como presentar desordenes alimenticios, llanto extremo y desordenes en los patrones del sueño.

La depresión en la infancia, ocurre con mas frecuencia en las niñas que en los niños, ya que las niñas son menos seguras de si mismas en la infancia y por esto mismo poseen un bajo autoestima y son mas pesimistas con respecto a sus actividades y a ciertos aspectos de la vida. Lo mismo ocurre en la adolescencia, las mujeres tienden a buscar la razón de su depresión, en cambio, los hombres buscan cualquier medio para poder distraerse, hasta que su estado emocional mejore, como por ejemplo los deportes. La mayoría de los infantes que poseen depresión, en su juventud, aumenta la permanencia de la depresión.

Los hijos de las madres que durante su embarazo padecieron de depresión o son por naturaleza mujeres depresivas, lo mas probable es que ellos padezcan de esta enfermedad, ya sea en la infancia, en al juventud o en la edad adulta, claro esta que puede demorar en generarse, puede ser en cualquier transcurso de su vida, pero también esta la posibilidad que hasta llegar el día se su muerte, no haya presentado nunca algún indicio de poseer depresión.

Esta depresión hay que tratar de prevenirla desde que sus padres comienzan a percibir algo extraño en sus hijos, si no hablan con el y no saben lo que les pasa, no podrán ayudarlos, y si eso es así, los niños podrían llegar a las mas terrible de las decisiones, la muerte.

July Allison M.

Sunday, November 05, 2006


Sin duda la crianza es uno de los procesos mas difíciles que viven los padres, ya que en primer lugar nadie nos enseña a criar, en el hogar no nos enseñan y en el colegio tampoco, nadie prepara a una persona para criar , y es aquí donde entra la dificultad ya que cada adulto debe aprender por si solo y/o acompañándose de su pareja para poder criar o mejor dicho educar a su hijo día a día y lo mas complejo es que la mayoría de los adultos tratan de hacerlo de la mejor manera para así lograr buenos frutos.

Sin bien es cierto no hay una forma específica de criar ya que todos los seres humanos somos distintos, si hay una visión del camino que hay que seguir y se da por las normas sociales como por ejemplo, yo como madre se que si la gente anda desnuda por la calle, lo mas probable es que la tomen detenida o la gente mira de forma extraña y por ende no le voy a enseñar a mi hijo que debe de andar desnudo por la calle o en la casa cuando hayan visitas o quizás enseñarle a robar el cual no es bien visto por la sociedad, pero si podré enseñarle a respetar a los demás, a que se tiene que lavar los dientes todos los días por un asunto de salud etc.

La crianza es un proceso muy importante para cada uno de nosotros, ya que nos permite tener cierta relación con nuestro alrededor si realmente es adecuada, y también esta crianza va a depender de la crianza que hayan tenido nuestros padres, si para nuestros padres robar es bueno nosotros vamos a crecer con esa mentalidad y para nosotros va a ser bueno también el acto de robar y es aquí cuando se habla de una mala crianza y ¿por qué mala crianza?, mala crianza, ya que para la sociedad robar es un acto que esta penado en primer lugar por la ley y en segundo lugar por que el robar universalmente es malo y es mal visto y enseguida se generaliza y se da a entender que su familia también roba etc.

Por lo tanto, si bien no tenemos la pauta de cómo criar si podemos guiarnos mirando a nuestro alrededor, preguntando, fomentando las conductas adecuadas para nosotros y la sociedad y si bien no compartimos conductas adecuadas con el resto de la sociedad si podemos enseñar a que nuestros hijos acepten esas conductas y las respeten para el bien de su convivir.

July, María Francisca, Sofia

Thursday, November 02, 2006


Convivencia en la familia

“Camila, levanta eso del suelo. Ya empezaste de nuevo con tu desorden. Es el colmo. No me gusta que tu pieza parezca un basural. ¡Basta ya! No me alces la voz y nada de que son un par de cosas. Siempre lo mismo quiero acciones y la próxima será ordenar tu habitación. No, no lo hagas. Tus lágrimas no me conmueven y ya es hora de que te hagas mujercita, esas actitudes son cosas de niños. Que no quiero explicaciones ¡ya te dije! Hazlo y punto. No sigas con ese discurso que ya de memoria lo conozco. Tu pieza no es tu espacio ya que todos convivimos dentro de la misma casa, y sí, mi casa por lo tanto se hace lo que yo digo. Cuando tengas tus hijos ellos serán lo que tú ordenes. Mientras tanto ordena esa ropa. ¡Hazlo ya! Y no quiero verte fuera de esa pieza hasta que brille. ¡Sí mamá! Quiero oírlo. Si, así me gusta, repítelo otra vez. Por lo demás no vas a ir a la fiesta de Carla. Ah! y aun tienes el descaro de preguntar. Simple la respuesta. Porque te lo mereces. Si no te educo yo, mañana vas a ser una desenfrenada. ¡Que ordenes! Y basta con tu llorar que a mi más me enfurece. Yo me pregunto porqué no eres como las hijas de mis amigas. Cuando termines con tu habitación, lavas la loza. Sí la usé yo, pero que no se te olvide que mientras tu estabas en el colegio yo trabajaba. Me lo merezco y tú te mereces lavar. No llores te dije. Y que no se te olvide que para mi es mucho mas fácil dejarte sola. Esto lo hago porque te quiero.
Esta “simple” situación ocurre a diario en diversas familias. A veces se intenta educar a los hijos porque se les quiere y es cierto que siempre se les ama o la mayoría de las veces. Pero lo importante no es solo qué se quiere transmitir sino cómo se hace. Nos comunicamos a través del lenguaje. Verbal y no verbal. Maturana dice que el emocionar está entrelazado con el conversar. Pero al conversar ¿qué emoción se transmite? La que uno quiere. En el caso de esta discusión, la emoción que se genera en Camila es rabia, impotencia, ira, etc. Entonces, ¿queremos educar a través de esto? Enseñar que la manera de solucionar las cosas es a través de la violencia. Pasando a llevar nuestra legitimidad como persona. Por otra parte Maturana dice que la emoción más básica que ha hecho posible desarrollar nuestra historia y vida social es el amor. Refiriéndose al amor no como una emoción sofisticada que se le otorga a ciertos seres más cercanos. Sino como la emoción que permite aceptar al otro como legítimo otro en convivencia con uno. El amor permite dominar nuestras conductas para aceptar al legitimo otro. Esto supone dar la posibilidad a errar. Tenemos derecho a equivocarnos, pues, perfectos no somos. Al sobreproteger a un sujeto- que es lo que tendemos a hacer incluso en asuntos triviales- tampoco lo dejamos surgir como legitimo otro ya que nuestras sobreprotecciones lo limitan. Nosotros somos seres dependientes del amor. Nos enfermamos sin él. Y amor que nos permita desarrollarnos como personas. Como la persona que queremos ser. Es importante que entiendan qué nos pasa, empatizar con el otro se hace fundamental como dice Goleman. Para esto es necesario que nos conozcamos a nosotros mismos para que en base a nuestras emociones podamos empatizar con el otro y podamos comprender que pasa por él. No es malo sentir rabia, sentir pena, sentir angustia e incluso envidia, es algo natural que pasa por todo ser humano, lo importante es reconocer lo que nos pasa y más aun cómo canalizar nuestras emociones. Controlar nuestras emociones como lo necesitó la madre de Camila al ver que las cosas no funcionaban como ella quería. A través de nuestro accionar transmitimos nuestros sentimientos por lo que se vuelve muy importante decidir el cómo decir las cosas. Controlarnos al momento en que la ira nos perturba. Mas para eso primero debo saber que es ira lo que siento.
Como dice Maturana “un niño a lo largo de su historia genera un espacio y si se interfiere en este espacio, se interfiere en los momentos mas fundamentales del desarrollo del crecimiento de la realización de lo humano se, interfiere en el momento de la humanización”. Cuando se interfiere en las relaciones amorosas, se interfiere también en el desarrollo de la conciencia de sí mismo. Cuando se acepta al otro en un espacio de interacción, una aceptación mutua, se crea una posibilidad de con-vivir en la cual los sujetos se transforman, cambian a partir del amor. En este interactuar hay una relación de juego, de aceptación, una intimidad corporal que conlleva a un respeto por el otro y respeto por sí mismo. Queda claro que sin no nos respetamos a nosotros mismos, difícil será respetar al otro como legitimo otro, pero cíclicamente si el otro no me respeta a mi como legitimo otro, tampoco lo haré yo conmigo mismo. Para que este respeto mutuo surja, es necesario experimentar una cierta emoción que es la confianza. La confianza -como otras emociones- surge pero es necesario conservarla. Al perder la confianza en un hecho, nos queda marcado y a esto se sumarán todos las demás acciones que nos generaron desconfianza. Como un registro dentro de nosotros mismos.
“Un niño a lo largo de su historia genera un espacio y si se interfiere en este espacio, se interfiere en los momentos mas fundamentales del desarrollo del crecimiento de la realización de lo humano se, interfiere en el momento de la humanización”
Al intentar educar a nuestros hijos, hermanos, alumnos, etc. Debemos generar un ambiente de convivencia en la aceptación mutua. Uno esta constantemente aprendiendo, pero lo que Maturana llama educación debe ocurrir desde la aceptación mutua.
Cuando la madre de Camila quiere que su hija ordene su habitación, está pretendiendo que ella obedezca pero no pretende que ella colabore. La diferencia de ambos conceptos radica en que obedecer es realizar lo que el otro le pide a pesar de que no quiera hacerlo y lo hace con el propósito de conservar algo o librarse de un mal rato. En cambio colaborar es realizar una acción –te la pidan o no- desde tu propia voluntad. Da la capacidad de decidir si sinceramente quieres o no hacerlo no siendo un proceso que elijes para evitar alguna futura discusión, es una coparticipación. En la colaboración el sujeto se siente valorado y respetado como legítimo otro ya que él y nadie más que él ha decidido lo que va a realizar aunque esto sea un favor. Lo hace porque desea hacerlo y así se hace responsable. Una persona se vuelve responsable cuando se hace cargo de las consecuencias que provocan sus acciones y actúa de cierta forma en base a esto.
La madre de Camila intenta corregir algo característico de su hija -el desorden- con el fin de que sea como los demás adolescentes que ella conoce. ¿Quien sabe si ellos son realmente lo que aparentan? Al igual que Camila que para el resto parece ser una persona ordenada sin que se den cuenta de que está siendo el mero espejo de su madre ya que han limitado su forma de ser. Se nos ha enseñado a aparentar partiendo incluso desde cosas tan triviales como ésta. Como dice Maturana, “ahora hay que presentar una imagen y defender las apariencias” es decir hay que mentir, perdiendo el respeto por sí mismo.
Deberíamos aceptarnos tal como somos llegando a un “acuerdo” de tal forma que unos y otros podamos convivir, respetándonos. Aceptar al otro como otro y dejarlo vivir como tal. Interactuar a través del amor –a lo que Maturana llama amor- para respetarnos y ser respetados a la vez, sentirse libres y felices. Sentirnos otro.


María Francisca Rigollet.

Monday, September 25, 2006


La Anorexia

La anorexia consiste en un trastorno en la conducta alimenticia que supone una pérdida extrema de peso provocada por el “propio enfermo” y lleva a un estado de inanición. Se caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea gordo aun cuando su peso se encuentra por debajo de su peso normal y del recomendado.

La frase “nadie dijo nunca que fuera tan fácil llegar a ser una princesa”. Conduce siempre a temas como la anorexia. ¿Por qué? Uno de los tantos lugares a los que me llevó esta frase, fue a un blog del cual rescaté parte importante. Su dueña es una adolescente de 16 años y éstas son palabras de ella:

“El titulo no se ve entero "Nadie dijo nunca que fuera fácil llegar a ser una princesa". Son muchas las razones por las cuales he puesto este titulo, especialmente porque yo siempre he andado buscando una perfección en mi difícil de encontrar, me suelen decir que soy demasiado exigente conmigo misma, puede ser...Hace ya dos años, en mi búsqueda de la perfección caí en la anorexia. Si, aun tengo anorexia... Casi siempre intento huir de este pensamiento y a veces llego a convencerme que mi problema con la comida no tiene nada que ver con la anorexia, pero me equivoco. No puedo escapar de mi, no puedo escapar de lo que me pasa y se que tengo que enfrentarme a ello, se que tengo que luchar... Pero, luchar sola es muy triste, verdad? Luchar sin que nadie reconozca tus logros, todos tenemos alguna motivación por la que luchar, pero yo no la veo, aunque seguiré luchando... Por ser feliz, algún día quizás...”

http://www.bloggratis.org/blog/nadie_dijo_nunca_que_fuera_facil_llegar_a_ser_una_

¿Por qué curiosamente todas las mujeres buscamos llegar a esa princesa? Todas pretendemos ser atractivas por supuesto, nos movemos a través de la feminidad. Lo más natural es que pretendamos atraer al sexo opuesto y parecernos a esa princesa ¿o mejor dicho monstruo? El problema radica principalmente en que la idea de princesa hoy en día está completamente distorsionada. Nos han “enseñado” toda la vida que el prototipo de mujer ideal es una modelo 90, 60, 90. Aunque no nos digan directamente que ser extremadamente delgadas es lo más lindo, nos lo dicen de una manera muy distinta, de una forma no verbal. Las revistas siempre tienen una portada con una mujer atractiva, su rostro puede variar, pero su característica en común es que todas poseen un cuerpo delgado y estilizado. E incluso los comerciales que promueven productos como shampoo, tienen incluida a una mujer delgada. La talla L hoy en día pareciera imponer que después de ella nadie puede vestirse o vivir. No estoy hablando de sobrepeso, sino que hoy en día la talla médium (que sería el media de la gente) en definitiva no le pertenece a una mujer de peso promedio.

Este lenguaje no verbal que rodea nuestros mundos parece ser insignificante y generalmente no se le toma el peso de las consecuencias que trae consigo. Pues el tema no es tan simple como parece. La comunicación no depende 100% de hablar, al comunicarnos utilizamos el lenguaje no verbal dándole una connotación a lo que queremos transmitir. Las emociones se transmiten de manera no verbal, lo no verbal es amplio por lo que es muy importante comunicar bien la intención de la idea. Al interactuar utilizamos los dos tipos de lenguaje. Nuestra conducta está fuertemente influenciada por terceros, a lo que llamamos influencia social. Es por esto que la anorexia no depende solo del sujeto enfermo, sino que la sociedad también la va construyendo debido a que a través de ésta socialización adoptamos patrones de conducta. El cómo nos vean y traten los demás afecta nuestro autoconcepto y ésta es la base de nuestra autoestima o autovaloración. Tener una autoestima regularmente elevado es muy importante para sentirse bien. Pero si contribuimos a formar bajos autoestimas, cada vez nos veremos más perjudicados al momento de sentirnos bien, sanos y ser felices, como dice la frase “quiérete a ti mismo para poder querer a los demás” pero así cíclicamente quiere a los demás para que te quieran a ti y poder interactuar sanamente. Es en la interacción social donde uno va construyendo su autoconcepto y la autoestima. Ésta valoración de si mismo tiene que ver con el medio social en el que el sujeto se encuentra inserto y lamentablemente estamos insertos bajo estas exigencias.

¿Entonces porque culpamos solo a la persona que posee este tipo de enfermedades? ¿No estará enferma ésta sociedad? Nosotros mismos nos estamos enfermando, obligándonos a ser personas que no nos pertenecen, nos alejamos de nosotros mismos por intentar ser atractivos o incluso “normales”. Vivimos la vida de otro y después intentamos luchar contra una enfermedad como la anorexia o bulimia. Somos victimas de la sociedad y a la vez esclavos de la imagen. Por eso subrayo la palabra “propio enfermo” en la definición de anorexia que aparece al principio. Creo firmemente que obviamente si existe una predisposición genética, esta sociedad y nosotros mismo impulsamos con mucha fuerza a que la anorexia se desarrolle o incluso la desarrollamos sin que exista previamente algún factor genético. ¿Porque no nos preocupamos mejor de vivir la vida como corresponde? Vivir de verdad. Esto mismo hace que hagamos las cosas porque deben hacerse más que porque queremos hacerlas. Velozmente vivir una vida perfecta y luego cuando nos damos cuenta que ésta no nos pertenece, intentamos huir como dice la adolescente de 16 años.

Si deseamos con tanta fuerza superar o eliminar en grandes porcentajes problemas cómo éste, deberíamos empezar de raíz. No hagamos caer a tan temprana edad a jóvenes bajo ésta enfermedad, la cual nosotros mismos promovemos y después de que han caído, dejar que se levanten solos, si es que pueden.


María Francisca Rigollet